Tenía muchas ganas de escribir este post, ya que como algunos de vosotros sabéis porque lo habéis leído en el Facebook del blog…parece que ya tenemos casa de intercambio, o más bien apartamento, para nuestras tres semanas en Nueva York el verano que viene. Nos os podéis imaginar lo contenta que estoy, aún no me lo creo. Porque son tres semanas en Nueva York gratis (el alojamiento, claro, que por ahora no he encontrado la manera de no pagar vuelo ni comidas…pero todo se andará 🙂 ) Ahora os cuento todos los detalles.

Si has leído lo que he escrito en el blog sobre el intercambio de casa, recordarás que en el primer post, que puedes leer aquí, hablaba en general de en qué consistía un intercambio de casa y de los que había disfrutado hasta el momento.

En un segundo artículo que escribí sobre este tema (aquí) contaba las ventajas y los inconvenientes que yo le veía a esta forma de viajar y me atrevía a dar algunos consejos para hacer la oferta de tu casa más tentadora.

Un poco después, en la sección NY y tú, Mª José y Roser, dos lectoras que habían viajado a Nueva York y además se había alojado utilizando este sistema, nos hablaban de su viaje y de su experiencia con el intercambio (Aquí tienes la historia de MªJosé y aquí la de Roser).

Dejé pendiente una tercera parte que cerrara el círculo. Es decir, qué pasa una vez que has conseguido que alguien acepte tu propuesta de intercambio o has aceptado tú la que te han enviado.

Esto es lo que os voy a contar hoy y además os hablaré: del último intercambio que hemos hecho en Copenhague y del que estamos planeando hacer el verano que viene….Sí, en Nueva Yorkkkkkkkk 

Antes de empezar, os voy a contar una cosa que me ha pasado cuando he hablado “por ahí” del tema del intercambio de casa. Más que contaros lo que pasó, voy a limitarme a aconsejaros algo…tener mucho cuidado cuando contéis que:

Practicáis el “intercambio” o que os encanta el “intercambio” o que defendéis el “intercambio”…porque puede haber malos y enrevesados entendidos y podéis dejar a la persona que os escucha con cara de alucinado/a por  lo “liberales” que sois o puede que no se despegue de vosotros en todo el día…creo que me habéis entendido ¿verdad? Añadir siempre un “de casa” y todos tranquilos 😉

Pues bien, una vez que ya tienes casa es importante que mantengas el contacto con tu socio de intercambio. Esto es algo que a mí me obsesiona bastante. Cuando les envío un correo y no me contestan pronto, empiezo a darle vueltas pensando que se han echado atrás.

Así que por mi tranquilidad, intento enviar un correo cada cierto tiempo para comprobar que está todo bien. En estos mensajes aprovecho para preguntar las dudas que me van surgiendo sobre el viaje que estoy organizando o les voy enviando información que creo que les puede venir bien a ellos. Por ejemplo, les recomiendo restaurantes chulos o les propongo excursiones de un día que pueden hacer a otros pueblos o ciudades cercanas.

También les envío las “instrucciones de mi casa”, que no es más que contarles un poco como funcionan los electrodomésticos, dónde están las sábanas, toallas, manteles…

Lo que también incluyo en esta guía es información sobre mi barrio: dónde comprar (más barato y mejor), dónde coger el metro o el autobús, el centro de salud más cercano…sé que esto puede facilitar mucho su estancia, porque yo lo he vivido en nuestros intercambios.

Después llega el momento clave de comprar los billetes de avión. Normalmente nos hemos puesto de acuerdo para hacerlo más o menos a la par y una vez comprados nos hemos enviado el comprobante como muestra del compromiso que hemos adquirido ¡Cómo disfruto de ese día!.

Esto contado desde fuera puede parecer algo frío, pero os diré que para nada, la mayoría de las veces terminas haciendo amistad con la otra parte y hablando con ellos de cosas que no tienen nada que ver con el propio intercambio. Por cierto, también existe la opción de hablar por teléfono o Skype y así ponerle voz o cara a la otra persona. E incluso de whatsappear.

Cuando llega el momento de viajar, tienes que ponerte de acuerdo sobre cómo entregar las llaves. Os cuento cómo lo hemos hecho nosotros en los 4 intercambios que llevamos hasta el momento:

– El San Diego fue un intercambio no simultáneo y la familia McKinnie nos fue a buscar al aeropuerto, nos llevó a su casa y allí no explicaron todo.

– En el de París que sí fue simultáneo, nos recibió en el apartamento una amiga de Marc (el chico que se alojó en nuestra casa).

– Para intercambiarnos las llaves con la familia de Barcelona, quedé en Madrid con Eva, la mamá, un día que vino por trabajo.

– En Copenhague fue muy divertido porque cuando llegamos ellos ya se habían ido y nos habían dejado las llaves escondidas en una caseta que tienen en el jardín. Nos lo dejaron todo bien explicadito en un correo….en inglés. Y claro, entre que ninguno de los 7 que íbamos hablamos bien inglés y los nervios del momento, nos costó un rato y unas risas encontrar las llaves, pero aparecieron, doy fe 🙂

Os voy a hablar también de otra manera de intercambiar las llaves. Es una idea de mi amiga MªJosé (¡gracias!) que es toda una experta en esto del intercambio “de casa” 🙂 Se trata de enviar las llaves por correo. Ella primero las pone en el correo y después les envía unas fotos de las llaves explicándoles qué puerta abre cada una. Además, les deja un sobre con sello y con una dirección que no es la de la casa que intercambia para que cuando se marchen las echen a un buzón. Con esto se asegura de que la casa quede cerrada con llave cuando se marchan.

Nosotros, de momento, para la entrega les hemos pedido que dejen las llaves dentro y cierren sin más, pero si no vas a volver a casa en un tiempo es muy buena la solución de Mª José . También le puedes pedir a un familiar o amigo que vayan a tu casa a cerrar con llave la puerta.

Ahora que digo lo de familiar o amigo. A ellos son a los que les daréis el privilegio (a veces no elegido ni deseado ,je,je) de ser las personas de contacto en la ciudad por si pasa algo durante el intercambio. Yo siempre pongo a mi cuñado que habla inglés y que además sé que va a responder en condiciones y que además es muy bueno y no se queja 🙂

Y ya sólo queda disfrutar del viaje. Hace mucha ilusión descubrir la casa, el barrio…y vivir por unos días en ese país cómo si fueras de allí.

Ah, se me olvidaba, nosotros siempre solemos dejar algún detalle a nuestros invitados a su llegada como el desayuno del día siguiente, algún vinito rico o unos refrescos en la nevera.

Y sobre el intercambio de casa de Dinamarca de este verano ¡Qué voy a deciros! que ha sido una auténtica pasada. La casa estaba en Birkerod, un pueblito-urbanización a las afueras de Copenhague y en plena naturaleza. Tenía un jardín enorme con un huerto en el que cultivaban fresas que nos comíamos en los súper desayunos de las mañanas en el jardín…vamos, que de cuento total o de familia de portada del Hola 🙂

Además estábamos al lado de un lago por el que paseamos varios días y en el que prácticamente no nos cruzamos a nadie. Un paraíso. Es el que aparece en la foto en la que Nora está haciendo el pino.

Intercambio de casa-jardín

Intercambio de casa-huerto

Intercambio de casa-Nora

No sé si os he contado que viajamos con la familia de mi hermano que tiene dos niños y por supuesto con Nora…pues había tanto silencio y tranquilidad allí que nuestros niños nos parecían más gritones que nunca. Los pobres sufrieron nuestros ¡no grites! durante todo el viaje y no hacían nada que no hagan en España… pero aquí no nos parecen tan gritones …es como si en ese país hubieran bajado el volumen del ruido de fondo 🙂 ¡Cómo se notan las diferencias culturales!

Pero la verdad es los niños disfrutaron un montón. Llegó un momento en el que no querían hacer excursiones, querían quedarse en la casa jugando al fútbol en el jardín o a la play station que nos dejaron los dueños de la casa.

 

 

Intercambio de casa-familia iglesia

Alquilamos un coche con el que recorrimos algunas preciosísimas ciudades de Dinamarca como Roskilde o Hillerod e incluso fuimos a Suecia. Fueron 11 días en los que disfrutamos un montón del país, de sus impresionantes paisajes, de la casa y por supuesto de estar en familia.

Intercambio de casa-calle Dinamarca

Intercambio de casa-castillo

Intercambio de casa-Suecia

Y ya para despedirme, que me estoy enrollando más de lo que tenía pensado, os cuento lo del intercambio de casa en Nueva York.

Cuando mi chico y yo acordamos ir tres semanas el verano que viene a Nueva York y lo añadimos a los destinos de búsqueda de nuestra oferta de intercambio de casa, pensamos que iba a ser muy muy difícil cerrar un intercambio.

¿Por qué? Pues porque todo el mundo quiere ir a Nueva York (que os voy a decir a vosotros ¿verdad?) y los neoyorkinos tienen tantas propuestas que son como los guapos del instituto… saben que pueden elegir y muchas veces ni se molestan en contestarte.

…Pero una guapa del instituto 🙂 me escribió la semana pasada haciéndome una propuesta ¡Ellos a mí! Nunca pensé que pudiera pasar. Elena, su chico y su bebé viven en Brooklyn, al ladito del Barclays Center, que es el estadio dónde juegan los Brooklyn Nets. El apartamento, que tiene dos habitaciones, está en un edificio nuevo con una terraza comunitaria chulísima.

Intercambio de casa 3Foto:www.nwdailynews.com

Evidentemente le dije ¡Sí! y durante toda la semana nos hemos estado escribiendo contándonos cosas sobre las respectivas casas, cuándo comprar los vuelos…Ella siempre contesta rápido, así que no puedo pedir más.

Os iré contando los avances de este intercambio y cruzo los dedos para que todo salga bien.

Gracias por leerme,

Un beso

Si quieres viajar ahorrándote el alojamiento y te decides a probar el intercambio de casa, aquí tienes el vínculo para registrarte.

 

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