Tenía muchas ganas de contaros como fue nuestro primer intercambio de casas en Nueva York.

Me imagino que os estáis imaginando que muy bien porque de lo contrario no tendría tantas ganas de hablar de él ¿Verdad?

¡Pues estáis en lo cierto! Nuestro intercambio de casas en Nueva York fue todo un éxito y ahora os voy a contar por qué.

Ya os he hablado en otras ocasiones sobre esta peculiar manera de viajar.

Básicamente consiste en que dos personas o familias se ponen de acuerdo para prestarse su casa.

Evidentemente ninguna de las dos partes cobra nada por ello, por lo que el alojamiento te sale gratis.

Muchos estaréis pensando: ¡Ni loco dejo yo mi casa a un desconocido!…

Pues eso es lo que dijo mi chico la primera vez que le hablé de ello y ya vamos por nuestro séptimo intercambio de casas 🙂

Y es porque como os he contado otras veces, una vez que te decides, empiezas a buscar casa y a relacionarte con los intercambiadores por correo, tus miedos empiezan a disiparse.

La gente que intercambia su casa suele ser muy respetuosa (por lo menos la que yo me he encontrado hasta el momento) y cuando están en tu casa la cuidan como si fuera la suya o incluso mejor.

Nuestro primer intercambio de casas fue en el verano de 2013 en San Diego (California). Y como la experiencia fue tan buena que incluso seguimos manteniendo la amistad con la familia con la que la intercambiamos (los McKinney) desde entonces le han seguido otros 6:

París

Copenhague (Dinamarca)

Barcelona

San Sebastián

Nueva York

Navarra

Pero el que voy a contaros hoy es nuestro intercambio de casas en Nueva York.

Sucedió como muchos sabéis el pasado verano (finales de agosto, principios de septiembre).

Disfrutamos de 12 estupendos días en los que el alojamiento nos salió a coste cero.

Conseguir un intercambio de casas en Nueva York no fue fácil, para que voy a engañaros.

Es uno de los destinos más deseados por los viajeros y a pesar de que hay mucha oferta de intercambio en Nueva York y de que a los neoyorquinos les encanta España, reciben tantas propuestas desde todos los lugares del mundo que no pueden decir que sí a todo.

Pero yo me había propuesto conseguirlo y le dediqué el tiempo necesario que requería este reto.

Primero envié mis propuestas a socios de la web con la que yo siempre he hecho los intercambios de casas: www.intercambiocasas.com que vivían en Manhattan.

Como no recibí ninguna respuesta positiva, continué enviando solicitudes a socios de Brooklyn…y tampoco nada 🙁

Entre medias, recibí una propuesta de una chica que vivía en un apartamento muy chulo en Brooklyn ¡No me lo podía creer! Por supuesto, le contesté en seguida que sí y nos intercambiamos varios correos con información sobre nuestras casas, barrios, ciudades…

Pero unos días después, me escribió para anular el intercambio por un problema de salud de un familiar.

Imaginaros qué decepción… Pero sería muy egoista por mi parte victimizarme yo en esta situación porque es ella la que se llevó la peor parte 🙁

En fin, que continué en mi empeño y después de cientos (sí, habéis leído bien, cientos) de propuestas enviadas, decidí buscar en un barrio en el que nos habíamos alojado unos años atrás y del que guardábamos buen recuerdo.

Se trata de la zona de New Jersey que va paralela al Hudson River. Para que os situéis, se encuentra enfrente de Manhattan, justo al otro lado del río.

Y por fin Charlie llegó a nuestras vidas 🙂

En seguida nos dijo que sí y nos emplazó a hablar de fechas cuando comenzara el año nuevo.

Yo en ese momento paré mi búsqueda y crucé los dedos para que no recibiera una oferta más tentadora y se echara atrás.

Pero eso no pasó 🙂

Después de navidad volvimos a hablar y concretamos fechas.

La verdad es que Charlie, que viajaba sólo, nos lo puso todo facilísimo. Le parecieron bien las fechas que a nosotros nos encajaban más y poco después ambos compramos los billetes de avión.

Antes firmamos un compromiso que te facilita intercambiocasas.com para que lo que habíamos hablado quedara por escrito.

Durante los meses que quedaban hasta la fecha del viaje intercambiamos muchos correos dándonos ambos la información que necesitaríamos en nuestra estancia.

Y por fin llegó el día en el que viajábamos a Nueva York.

Charlie, nuestro socio de intercambio de casas, propuso ir a buscarnos al aeropuerto para estar tranquilo de que llegábamos bien a nuestro destino ¡Más majo! 🙂

Así que cuando salimos, allí estaba esperándonos un señor de mediana edad que se parecía un montón al tristemente desaparecido Robie Williams.

La verdad es que el trayecto fue bastante estresante porque su vuelo salía unas horas después y tenía que dejarnos en su casa e ir al aeropuerto (en este caso al de Newark) y había un atasco que para qué contaros.

Yo que iba delante con él, veía como su cara iba cambiando a medida que pasaban los minutos. Seguía siendo majísimo pero se le notaba mucho que el agobio se iba apoderando de él por momentos.

Incluso en uno de los peajes, con las prisas, arrancó justo cuando estaba bajando la barrera y casi nos chocamos contra ella .

Ahora me río porque finalmente no pasó nada y fue bastante cómico…Pero llegué a nuestra casa neyorquina con el cuello contracturado por la tensión 🙂

Pero cuando por fin entramos al apartamento se me pasaron todos los males.

Charlie vivía en un complejo compuesto por tres torres altísimas que comparten servicios como piscina climatizada y exterior, gimnasio y un pequeño centro comercial con varias tiendas y restaurantes.

Cuando entramos en su casa lo primero que vimos al acercanos a uno de sus ventanales fue esto:

Intercambio de casas en Nueva York

Manhattan nos decía hola imponente desde el otro lado del río ¡Imaginaros qué subidón!

La casa era muy chula y bastante grande para como son los espacios en Nueva York.

Durante esos 12 días vivimos como auténticos neoyorquinos disfrutando de una casa formada por un enorme salón, dos habitaciones, dos baños y una cocina perfectamente equipada.

Intercambio de casas en Nueva York

Lo segundo que nos llamó la atención (después de las vistas) fue la cantidad de fotografías que tenía colgadas en el pasillo que mostraban escenas de obras de teatro y cine.

Cuando Charlie se dió cuenta de que estábamos mirándolas con atención, nos dijo que eran de su trabajo, que era actor ¡Toma ya! Estábamos en la casa de un actor ¡Qué glamour! 🙂

Para llegar a Manhattan desde nuestro barrio teníamos que coger un autobús que paraba justo en la entrada de nuestro complejo y que tardaba unos 15 minutos en llegar a Port Authority, que es donde nos dejaba.

Como os decía antes el complejo tenía piscina. La verdad es que no tuvimos mucho tiempo de disfrutarla, pero algún chapuzón había que darse en la piscina con las vistas más bonitas que yo había visto hasta el momento (que conste que lo de las vistas no lo digo por el señor que está sentado en el borde de la piscina) 😉

Intercambio de casas en Nueva York

En seguida nos hicimos amigos de Eduardo, uno de los porteros del edificio. Era chileno, así que como hablaba español aprovechamos para preguntarle todas las dudas que nos iban surgiendo.

Además nos recomendó el restaurante que estaba frente al edificio, Rumba Cubana. Y menos mal que lo hizo porque se comía de muerte…Lo visitamos un par de veces durante los 12 días que estuvimos en Nueva York.

El coche que utilizamos para ir al outlet Woodbury Common, a Philadelphia y a Lancaster, también lo alquilamos en el propio barrio y nos salió más barato que en Manhattan.

El día de la reserva les llamas media hora antes y pasan a buscarte a tu casa para llevarte a la oficina de alquiler de coches. Y el día que lo devuelves también te llevan a tu casa desde allí ¡Comodísimo!.

Durante nuestra estancia, la mayoría de los desayunos y cenas las hicimos en nuestra casa de intercambio. Así pudimos ahorrar algo de dinerito para gastar en la ciudad.

Y para concluir os diré que nuestro intercambio de casas en Nueva York fue mejor de lo que esperábamos.

El último día nos dedicamos a fotografiarnos en la entrada principal a nuestro edificio. Queríamos que lo que contemplábamos todos los días al salir y al llegar a casa se viniera con nosotros a Madrid.

No somos expertos en fotografía pero aún así nos encantan las fotos que nos hicimos ese día y las mirarmos miles de veces.

Intercambio de casas en Nueva York

Si queréis conocer más experiencias sobre el intercambio de casas o leer lo que yo he escrito sobre el tema podéis hacerlo aquí.

Y si finalmente os animáis a viajar de esta manera y queréis buscar destino para este verano ¡Tenéis que empezar a buscar ya!. Sólo tenéis que visitar la web de intercambiocasas.com para haceros una idea de la amplia oferta de casas de intercambio que existe en todo el mundo.

Por cierto, se me ha olvidado comentaros que cuando volvimos a Madrid nuestra casa estaba perfectamente ordenada y limpia.

Charlie nos había regado las plantas durante ese tiempo y había echado de comer a lo peces ¿Qué mas se puede pedir? …¿Que se quede él en Madrid y nos deje su casa de Nueva York para siempre? 🙂

Y también se me olvidaba deciros que Charlie llegó a tiempo al aeropuerto ¡Menos mal!

¿Alguno de vosotros practica el intercambio de casas cuando viaja? ¡Contadnos vuestras experiencias!

Gracias por leerme,

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