Escribo este post con los nervios machacándome el estómago y sin apenas haber dormido por lo mismo… Pero no que quejo, al revés, los nervios son parte de la experiencia del viaje ¿no creéis?

Mañana me voy a Nueva York acompañada por mi chico y mi hija Nora (que aunque no admite estar nerviosa no para de hablar y de ir de un lado para otro de la casa tropezándose con las maletas que están por todos lados).

Tengo una ilusión enorme por este viaje. Antes cuando viajaba a Nueva York, a mi regreso, volvía locos a familia y amigos contándoles todos los detalles del viaje…incluso a los que no preguntaban, pobres 🙁 Pero ahora se van a librar porque os tengo a vosotros para compartir todo lo que viva estos días ¡¡¡No huyáis por favor!!! 🙂

Os dejo ya que tengo que terminar de preparar las cosas…Y pesar el equipaje para que no me pase como la última vez que volamos a Nueva York. Nos tocó abrir las maletas en mitad del aeropuerto y mover ropa, zapatillas… de una maleta a la otra porque en una nos pasábamos de peso y en la otra no llegábamos ¡Qué mala soy calculando pesos!

Esos sí, esta vez no me pasa porque me he comprado un aparatito que pesa las maletas (más bien se lo regalé a mi chico por su cumple…y cuando lo abrió y vió lo que era me preguntó si estaba enfadada con él por algo, ja,ja,ja).

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